jueves, 15 de marzo de 2012

El AUXILIO SOCIAL

El auxilio social fue la institución asistencial mas emblemática del régimen de Franco.
A medida que las tropas franquistas avanzaban en los frentes iban acompañadas de una sección de Auxilio de Invierno, con el encargo de repartir comida entre la población que se acababa e conquistar. A partir del 19 de diciembre de 1936 comenzaron a funcionar las Cocinas de Hermandad dedicadas a la atención de parados y ancianos. Al cabo de un año de su creaciación pasó a llamarse Auxilio Social y contaba ya con 711 comedores y 158 cocinas. En el año 1939 el número de comedores se elevaba a 2.487 y 1.561 cocinas de hermandad. Auxilio Social creció enormemente durante y después de la guerra. Tras el reparto de comida, Auxilio Social se ocupó de abrir centros para niños y Casas de la Madre, comedores para embarazadas y centros de maternología. Más tarde crearon los hogares-cuna infantiles y escolares para atender a niños y niñas abandonados o huérfanos. Luego siguieron los hogares profesionales y de estudios superiores y las residencias separadas por sexos para recibir la educación adecuada al ideario del Nacionalcatolicismo.

Desde el primer momento, el Auxilio Social falangista recibió una atención muy destacada en los medios de comunicación de la zona insurgente, especialmente los que dependían de Falange. El propósito de la nueva institución asistencial era convencer a los españoles de las bondades de la «Nueva España», una fórmula necesaria en plena sociedad de masas para completar los éxitos del ejército franquista en el campo de batalla. El aparato propagandístico de Falange no escatimó esfuerzos a la hora de difundir las buenas intenciones de la institución mediante un discurso vehemente, con un lenguaje plagado de metáforas, el mismo que la asesora social y jefe de propaganda, la escritora Carmen de Icaza, utilizaba para sus novelas románticas. El «pan blanco» —que muy pronto se convirtió en una metáfora de la España de Franco— perseguía, según palabras textuales suyas, hacer olvidar a la población más vulnerable el «horror» de la zona roja, atraerla al redil de la «Nueva España» y exhibir frente a ella la generosidad desmesurada del Caudillo.
Pues nada, que me encontraba paseando por el pueblo y , de repente , algo me hizo acordarme de esta rancia institución .

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